El propósito del Hijo del Hombre y el nuestro
Cuando Lucas se dispuso a escribir su evangelio, no lo hizo como quien recoge tradiciones religiosas. Lo hizo como investigador. Consultó a los autoptes — los que vieron con sus propios ojos. Lucas entrevistó testigos con la precisión de un médico que busca certeza. Y en la plenitud del tiempo — to plērōma tou chronou — Dios envió a Su Hijo. Jesús respondió con una de las declaraciones más claras del evangelio: «También a otras ciudades me es necesario anunciar el evangelio del Reino... porque para esto he sido enviado» (Lucas 4:43).